miércoles 3 de febrero de 2010

Enemigo de la pureza de las cristianas

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En ese momento me sentí como un verdadero criminal esperando para ser conducido al patíbulo. Mi líder de célula (Roxana) estaba ya interrogando a Yoselin. Hasta ese momento no sabía si Yoselin era tratada como cómplice o víctima mía. Sigo esperando mientras disimulo desenfado jugando y platicando con Betsy, levanto la mirada, como quién mira a cualquier lado y observo sendas sonrisas entre Roxana y Yoselin, entonces sé que me espera lo peor, que seré considerado enemigo público de la tranquilidad en mi célula, que Roxana y los prejuicios del dogma cristiano me acribillarán, que de nada me sirve estudiar leyes ya que dentro de mi iglesia prima el Derecho Canónico y que desgraciadamente tal normativa no está en la planilla de cursos electivos en mi facultad, que fácilmente este caso puede trascender a la célula y llegar a los archivos pastorales, que buscarán mis antecedentes: “Guillermo López: a los diecisiete años armó una revuelta en la iglesia por la sustitución de su líder de la Red de Adolescentes, el hermano David Olivera, el mismo que fue deshabilitado de su cargo por inculcar rebeldía en el grupo. Tras tal actuación, Guillermo abandonó la iglesia y se refugió en la pagana Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde alimentó su idiosincrasia con doctrinas del mundo que son diabólicamente incompatibles con los principios bíblicos”.

- Pero qué raro, ¿no Guille? – dice Betsy, repentinamente, devolviéndome a la iglesia (inquisidora)-
- ¿Qué cosa?
- Que sólo quieran hablar contigo y con Yoselin.

Felizmente escapo a esa afirmación interrogativa… ¿felizmente?, y Yoselin se levanta, se dirige hacia Betsy, le pide que la acompañe y se despide fríamente de mí sin notar siquiera que estoy usando el polo beige que ella me escogió aquella vez en ‘Ripley’ mientras reía diciendo que, en el hipotético caso de tener yo un mejor empleo y de ser ella mi enamorada, renovaríamos totalmente mi clóset. Nos vemos, Yoselin. Y paso a sentarme en la silla eléctrica. Roxana me mira seriamente, yo saludo, responde la cortesía, me pregunta cómo he estado emocionalmente, yo le respondo que mi corazón se quedó en un parque sanmarquino por lo que ahora estoy emocionalmente en vacaciones, a ella no le hace gracia mi broma y me pregunta si es que hay algo que le debo contar, ello me devuelve a mi infancia cuando mamá me preguntaba por algo que ella ya sabía, intentaba sacar mi versión de los hechos…



Cuatro semanas antes…

Caminaba yo sin rumbo por mi barrio. Para los que me conocen ello es algo normal en mí, no andaba -como Roxana cree- con malas intensiones ni con un sombrío plan entre dientes. Caminaba porque en San Marcos suelo caminar mucho durante mis horas libres, porque me ayuda a despejar mi mente del presente, porque puedo aturdirme con los recuerdos y las calles y algún chocolate comprado en alguna tienda. Empieza a oscurecer lentamente y decido que si voy a regresar a casa, lo mejor será no hacerlo con las manos vacías, así que entro a una panadería y una chica me saluda.

- Hola, Guille, ¿qué haces por acá? (pregunta boba)
- He venido a comprar pan (respondo lo obvio).
- No, pero pareces triste, ¿te pasa algo malo?
- Para nada, sólo estaba pensando… Aunque sí, se va a estrenar Sherlock Holmes y no tengo con quién ir.
- ¿Es una película?
- Sí (nuevamente lo obvio se hace presente). Es de detectives. ¿Nunca has oído de Sherlock Holmes? En fin. La pela será de acción con un exquisito sentido del humor.
- ¡Oh! A mí me gustó mucho ‘Yo Robot’ (este es un blog intelectual pero citaré cierta doctrina humorística autorizada que recordé en aquel instante: ‘¡Plop!’)

Así Yoselin y yo quedamos en ir al cine el martes. Durante el tiempo de ‘dulce espera’ recapacité mucho sobre aquella cita, los posibles efectos que tendría puesto que más o menos ya me conocía las ‘reglas divinas de la iglesia protestante’. Alguna vez, cuando yo era un buen creyente y tenía dieciséis años invité a una amiga de la iglesia al cine y su mamá me dio un listado de requisitos donde el más ‘jodido’ era el de llevar a un chambelán de confianza (de confianza de la señora), y claro, por supuesto, yo debía correr con los gastos también de la entrada de éste. Ya para ahora eso no me procuraba el mayor cuidado, simplemente, si debía llevar a alguien más le podía pagar treinta soles para que se meta a cualquier ‘vicio’ y no me molestara en 4 horas. En fin. Llegó el día y acudí sin muchos convencionalismos a recoger a Yoselin. Crucé la calle, doble la primera esquina, terminé de peinarme, guardé mi peine cuando me encuentro con Maritza (integrante también de mi célula).

- ¿Para dónde vas tan arreglado? ¿A visitar a Yoselin? Cuidadito, ¡ah!
- Sí, no te preocupes, conozco las reglas (y por eso me la llevo ahora, ya que luego ya no podré, malvados fanáticos –añadí mentalmente-).

Como ya es costumbre en las mujeres (es ya una tradición), Yoselin demoró unos quince minutos terminando de arreglarse, y así, cuando emprendimos el ‘ilegal’ viaje, fuimos sorprendidos –de nuevo- por Maritza.

- ¿Para dónde vas, niña? –dijo ella.
- Nos vamos al cine a ver una película. – La capacidad que tenía Yoselin para anunciar lo razonable era verdaderamente increíble.
- Bueno, Maritza, nosotros nos vamos, hasta luego. – Huí ‘raptando’ a Yoselin.

Ya en el cine me depararon una serie de cómicas situaciones al estilo de ‘La Familia Peluche’.

- Guillermo, hay que sentarnos acá abajo.
- Pero no vamos a poder ver bien, desde arriba se ve mejor.
- Pero mira, de acá la pantalla se ve grandaza.
- Cuando empiece la pela vas a estar con el cuello doblado hacia arriba.
- Está bien, subamos. Mira, Guille, hay que sentarnos en los lados porque los sitios son de a dos y nadie nos molestará (tal argumento no me pareció muy cristiano de su parte).
- Pero la gente va a entrar por acá y cuando salgan al baño nos van a tapar.
- ¡Ay! Tienes razón, entonces vayamos hasta el otro extremo, nadie nos molestará ahí.

Tome esto en cuenta, querido lector: yo estaba cargando las gaseosas y la canchita gigante y no era fácil llegar a sentarme, repartir las provisiones, para levantarme, recoger todo, y volver a buscar sitio vacío, para volver a acomodarme y, de pronto, volver a levantarme hasta que Yoselin esté cómoda.

Luego, apagadas las luces, y comenzados los comerciales, preguntaba continuamente: “¿Esa es la (película) que vamos a ver?; ¿Es esa?, ¿Ya comenzó?” Y también, ya comenzado el filme, me pregunta si “¿Watson está vivo?”, “¿Él es el malo?”. Pero nos divertimos bastante, y ni la pela ni la canchita decepcionaron. Además que ella fue muy linda.


En fin. Volviendo al presente. Hablé con Roxana, asumí todas las ‘responsabilidades’, mi acto fue calificado como un ‘agravio a la pureza de Yoselin, quien es una señorita, Guillermo, ¿cómo pudiste?’ Mi pena, la estoy cumpliendo: llevo un curso de ‘Sanidad’ los días martes, donde un psicólogo cristiano escudriña en mi pasado y trata de responder al porqué Guillermo busca cariño en sus compañeras de iglesia.


ANUNCIOS:

* Agradecer en gran manera a Ave de Estinfalo (su blog; entretenida bitácora sobre sus ocurrencias en Méjico: http://avedeestinfalo99.blogspot.com/) por el Premio de la semana pasada. Un abrazo, querida Nefertiti. Y, sobre la foto, necesito tu correo para enviártela. El mío lo puedes ver en mi ‘perfil’. A propósito: hoy el Juan Aurich de mi país (Perú) le gana al Estudiantes Tecos del tuyo (Méjico).

* Voten por Bayly, al menos hasta segunda vuelta, sólo para joder, queridos hermanos. “Por eso Jai, Jai, Jai; Jaime pa’ presidente” (bis). Como sea, Ollanta no puede llegar al poder, ¡Carajo!

* Fanáticos del cómic: a partir de este sábado sale el cómic de los últimos días del Capitán América por Perú.21, no pueden perdérselo.


ACLARO: No tengo nada contra la Iglesia Evangélica, yo mismo soy un cristiano protestante (perdónenme, soy un Judas, lo sé), y jamás lo sería si no creyera en ellos y en la fe que los mueve. Este post debe tomarse como una vil broma de mal gusto. Y sobre este punto, busquen en el ‘youtube’ a un cantante llamado Marcos Vidal, es muy bueno, en especial escuchen ‘Cara a Cara’ o ‘El Niño de Belén’.

jueves 21 de enero de 2010

Ángeles Nocturnos y el blogger más duro que codo de Robocop

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Mi amistad con José Carlos era del género 'es el enamorado de una amiga de mi barrio (y que ahora ya ni amigo soy de aquella amiga de barrio)'. Porque, para ser franco, es una de esas amistades que, de no ser por esas coincidencias arbitrarias del destino, no existirían (el típico "tenemos muy poco en común, y, de no ser por Lore -mi amiga y su enamorada en aquel entonces-, jamás nos hubiésemos socializado por voluntad propia"). En fin. Éramos un bonito grupo de amigos aunque algo -bastante- disparejos: yo un snob con gustos literarios y pinta de rockero ochentero; él (José Carlos), un dark que nos causaba más de un problema al salir a la calle (imagínense a un brujo salido de algún cartoon de los novena -con uñas largas y pintadas de negro, cabello hasta la cintura, vestiduras negras y maquillaje... adivinen el color); su enamorada (Lore) era -y es- una mala imitación de los punkekes; y, como la ciruelita de este pastel salado, la amiguita pinky (imagínense la versión 'de color' de Isabela -"Oh my!"- de Al fondo hay sitio). Creo que a esta altura ya ni tengo que mencionar que -al igual que muchas buenas y sinceras amistades anteriores- esta hermandad se fue al carajo.



En fin. Una mañana del 2008 recibí una llamada telefónica, y, para mi sorpresa, era mi accidental amigo José Carlos (aún con vida, aunque su apariencia dark indicara todo lo contrario) proponiéndome escribir una obra literaria en coautoría.


- Vamos, Guille, tú escribes muy bien, podríamos escribir algo grande juntos.


- Para nada. Bien sabes que dejo todo a la mitad. Además estoy trabajando desde el 2006 en una obra que le prometí a una amiga muy querida (esto ya es otra historia).




Pasaron los meses, llegó el 2009 y, en Enero de aquel año, aproximadamente, me volvió a sorprender mi buen amigo José Carlos (nuevamente con vida a pesar de mis sinceras oraciones dominicales). Había terminado su opera prima y quería vendérmela a veinte soles. Ya para esto me había enviado el primer capítulo por correo electrónico, lo cual no me pareció lo suficientemente cautivante como para gastar veinte soles en él y su obra.


- No hay plata, José Carlos (mentí), pucha, pero ha pasado el tiempo y se extraña los buenos tiempos (segunda mentira); sería chévere (cantó el gallo) si te olvidas un día de tu libro y vienes a mi casa a jugar PlayStation. Tenemos un duelo de Tekken Tag pendiente.




A la semana me volvió a sorprender este individuo que era, por accidente, mi amigo... No, ya pues, a estas alturas había perdido la esperanza de su próximo deceso; la sorpresa fue el librito que trajo en su mano.


- Toma, Guille. Está autografiado (decía, cariñosamente: "Para el vagabundo de los zapatos -y del sombrero, añadí-").


- Gracias José.


- Ya me pagarás cuando tengas plata.




Sólo por esa pendejada no tuve piedad en el Tekken, lo molí, lo trituré, lo masacré; mi Hwoarang pateó su rostro de literato contento por haber publicado ya una obra (y se entiende mi envidia) mientras que mi King, con sus llaves, quebró su espíritu de poeta. Perfect tras perfect. Y, para colmo, me subió el precio a veinticinco soles porque: "Es que el libro te lo he traído delivery y son cinco soles de pasaje por ser domingo". Pendejada total. Felizmente tengo mucho de tacaño y miserable y le contesté que en mi barrio la hora de play station 2 está dos soles, y aún pagando tres soles no tienes la comodidad del sofá; además, el almuerzo más económico un domingo no baja de cinco soles, y mi mamá cocina muy bien. Y otra de barrio: "acá uno paga cincuenta centavos tras perder una pelea de Tekken, y un sol si te sacan 'Perfect'". Creo que entendió y volvió a dejar, la deuda impuesta en veinte soles.




Escribo esto porque ha pasado ya casi un año, dentro de una semana esta deuda literaria nacional cumplirá su primer año (y quiero invitarlos a todos ustedes, ocasionales lectores, a la gran fiesta de cumpleaños de esta deuda), y no pago. Porque quizá sea yo más duro que codo de Robocop, porque mi pata José Carlos no pasa un día sin que interrumpa románticas charlas de messenger con sus zumbidos exigiendo que le pague, porque con veinte soles me alcanza para invitar a una chica al cine un martes, porque compré un libro del buen Gaston Leroux por siete soles, porque soy un mal amigo, porque un día olvidé que el libro estaba en mi mochila y una amiga de mi universidad lo descubrió y cuestionó mi gusto literario, porque no tengo sangre en la cara... por eso y muchas cosas más, aún no le pago. Sin embargo, haré algo democrático, y porque yo me debo a los lectores de este blog, porque me someteré a la vox populi: Querido lector, ¿pago o no mi deuda?






En fin. Si es que desean corroborar la real existencia de mi amigo José Carlos Ramírez Mija, y su reciente libro Ángeles Nocturnos, pueden 'clicar' en los siguientes enlaces:














HA HA HA




No, hablando en serio. Quizá porque me da algo de 'pena' por no pagarle, le hago publicidad. Si es que son nuevos en el ámbito de la lectura, si es que gustan de una lectura rápida, simple y de fácil digestión, busquen el título en sus tiendas de libros favoritas. O escriban solicitando información a este blog que yo gustoso colaboraré (y me libraré de mi conciencia deudora) con la distribución de... ¿la cultura peruana?