miércoles, 17 de junio de 2009

El Batman de Tim Burton

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Era el año 1989 y Batman celebraba su pentagésimo aniversario. Batman había dejado de ser el héroe oscuro y gótico para ser ridiculizado en esas series de acción de los 60`s (protagonizadas por Adam West) en donde la frase célebre pertenecía a un Robin tarugo que ante cualquier estupidez saltaba con: "Santos bla bla bla, Batman". Es en ese contexto donde la Warner Bros decide llevar al hombre murciélago al cine, encomendando tan "sagrada" misión de resucitación a Tim Burton (luego de haberse dado a conocer con Beetlejuice). Actualmente Batman ha cumplido ya setenta años y una nueva versión sobre el mismo en la pantalla grande nos mantiene a la espectativa: Batman, Gotham City 2011. Decir como muchos que es la mejor obra cinematográfica que de este legendario personaje se ha hecho sería redundar (decir que es la más fiel al cómic también está de más), sin embargo siento necesario rescatar del limbo del olvido al trabajo del gran Burton, ya que él mismo salvó del mismo destino al vengador oscuro.

Burton iniciaría lanzando los cómics de Batman al aire para abrirse paso con su espectáculo; sacaría de su extraño mundo de Burton a una ciudad Gótica tan oscura como nostálgica, el Jóker dejaría de ser el Némesis del Caballero Oscuro para convertirse en su origen, puesto que aquí es éste -y no Joe Chill- quien asesina a los padres del joven Bruce Wayne (Dime, niño, ¿has bailado con el Diablo bajo la pálida luz de la luna?). No es sólo la banda sonora (y gracias a la pela de Burton, cada vez que pienso en Batman se me viene a la mente esa musiquita), sino esa melancolía de Bruce Wayne (por ejemplo en su ritual anual de la rosa en el callejón donde murieron sus padres) que ni en esta nueva versión se puede apreciar a cabalidad. La personalidad de Bruce (interpretado por Michael Keaton) era la del tipo despistado, casi - casi un autista (que no está seguro de ser Bruce Wayne cuando Vicky Vale le pregunta por... Bruce Wayne) que es incapaz de encontrar sus calcetines sin la ayuda de Alfred.

Ya en 1992 Burton dirige la segunda entrega con Batman Returns. Definitivamente en esta entrega predomina enormemente el fetichismo de Burton en la historia volviendo aún más oscuros a sus personajes (y de paso arrastra consigo a la navidad), tanto fue así que incluso, en ese tiempo, se consideró demasiado oscura la película como para los niños. Deliberadamente Burton da rienda suelta a su iamginación y dirige una orquesta con los payasos del Triángulo Rojo, el traje de Catwoman (que, por obra y gracia de Tim tiene notables rastros de hilos y costuras caseras; muy parecido a las extremidades de Sally en The Nightmare before Christmas) y el aspecto de El Pingüino.

Este filme resalta por su banda sonora tan melancólica como la vida de sus personajes (tanto la del Pingüino como la de Catwoman), así como por el romance entre Batman y Catwoman. Definitivamente me quedo, entre mis imágenes favoritas, con el beso Gatúbela, y ya como menciones honrosas el segudo beso Gatúbela (ese donde electrocutan a Max Shreck), la muerte del pingüino y los pingüinitos llevándose el cadáver hasta el fondo de las acantarillas (totalmente fantástica la escena; uno no sabe si reírse o ponerse a llorar), Alfred deseándole feliz navidad (más sarcástico no pudo ser) a Bruce y Catwoman mirando la batiseñal como imagen final (que en realidad ya no es la silueta de Michelle Pfeiffer, si no un animatronic)... ¡Diantres! Son muchas escenas: el nacimiento del Pingüino y ese llanto de bebé, la nieve cayendo y la música. Y es que no todas las películas de navidad tienen que tratar de Papa Noel.


"Un beso bajo el muérdago... El muérdago puede ser mortal si se come."
"Pero un beso puede ser todavía más peligroso si es verdadero."



P.S. La escena donde Catwoman se come al pajarito no tiene truco.
P.P.S. En 1993 se hizo un videojuego producido por Konami para Súper Nintendo; muy bueno.
P.P.P.S. Magnífica banda sonora compuesta por Danny Elfman, gran aliado del director Tim burton ya que ha puesto música a la mayoría de sus películas. Para quien no conozca su trabajo, le puede ser familiar bandas sonoras como Pesadilla antes de Navidad, Eduardo Manostijeras, u otras no relacionadas con Tim Burton como el tema principal de Spiderman, o el famosísimo tema de la serie los Simpsons y Futurama.
También he de decir que además de Danny Elfman, esta banda sonora vale la pena escucharla por una aportación excepcional como es la canción "Face To Face" de Siouxsie & the Banshees, compuesta juntamente con Elfman, especialmente para la película y basada en la relación entre Catwoman y Batman.

miércoles, 10 de junio de 2009

Amores que matan

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Siempre he tenido cuidado al momento de utilizar el término “Amor” (“Amor, amor, ¿dónde oí esa palabra antes?”), en especial después de haber leído esa máxima que sólo ama el que duda. Y es que alguna vez (por no poner hasta hoy) estuve en uno de esos “amores que matan”, recuerdo que un amigo me dijo –aconsejándome- algo como que “Te estás confundiendo, Nemo, el amor trae alegría, no esto”. Yo voy al quién sabe, porque ahora como que desconfío de todo…

Quizá sea producto de esta nueva ideología amatoria y el nuevo rumbo de esta generación. Quizá muchos como yo crecimos con la doctrina básica Disney acerca del amor (y todas sus bandas sonoras), no sé, viendo quizá a un Aladdin mostrando un mundo ideal en una alfombra mágica, o el cambio de Bestia por amor a Bella, o la historia de la pequeña sirenita; y ante tales ejemplos uno crece con una teoría más o menos clara acerca del arte de amar, y quizá la teoría esté bien postulada, el problema es poner todo ello en práctica, y al estar en el momento, frente a frente, percatas que la situación es hasta contradictoria a la descrita en las clásicas historias Disney y demás cuentos de hadas, que todo lo aprendido o creído no basta, y que hasta se hace necesario medidas opuestas a estos principios.


"No puedo ya ir contigo, Peter. He olvidado volar, y...
Wendy se levantó y encendió la luz: él lanzó un grito de dolor... »

James Matthew Barrie, Peter Pan.

Y ahí entra la otra doctrina, la teoría pragmática del “Para amar” (hay una canción de Los Prisioneros con ese título –lo mejor de chile-), y supongo que es por eso que uno se identifica con canciones como Estrechez de Corazón, algunos temas de Mar de Copas y deja atrás las canciones lentas por algo de rock; y es que algo así como el amor está en el aire; y se lee en los libros, se ve en la televisión, en el cine, hasta en los cómics; y al comparar tales ejemplos con los clásicos antes mencionados no encontramos románticos amoríos, brisas de primavera o desayunos con diamantes; encontramos relaciones trágicas, pasiones desenfrenadas y finales felices casi inexistentes; algo más real…

Quizá mi primera lección fue El Diablo Guardián, de Xavier Velasco (Premio alfaguara 2003); el mismo Velasco escribió en un comentario acerca del mismo: “Mis amores son breves pero fulminantes; cuando cuento esta historia, siempre llega el momento de aclarar que su final dista de ser feliz, o siquiera infeliz. Puesto que, peor que todo, es un final incierto. Y, espero, fulminante”. Y es la historia de una niña mejicana de quince años que huye a los Estados Unidos con unos dólares robados para vivir una vida acelerada y ser por siempre la linda chica del pastel; por supuesto está el villano (Nefastófeles) y el “héroe” (entre comillas, porque el mismo Velasco asume que sólo los idiotas se creen esa de los héroes de dorada armadura), Pig. Cuando terminé de leer creí (aunque con duda aún mayor que mi certeza) que quizá Violetta sí llegó a “amar” (y otra vez todas las contradicciones y suposiciones acerca del polémico término) a Pig; pero cuando lo leyó mi amiga Artemisa se quedó con la convicción de que sólo fue utilizado… (Jamás supe qué pensó Alexandra) ¡Imagínense la incertidumbre del mismo Pig!

De mis películas de “amor” favoritas está Propuesta Indecente (con mi linda Demi Moore). Un matrimonio con problemas económicos, un multimillonario que ofrece un millón de dólares por una noche con Demi y, lo que en un primer momento parecía solucionar todo termina destruyendo la relación (“Descubrí que las parejas que duran no es porque consiguen olvidar, sino que aprenden a perdonar”).

Y esos tipos de amores que matan se ven hasta en los videojuegos: Resident Evil y la relación entre Leon S. Kennedy y Ada Wong: la frasesita aquí está en la parte final del juego, cuando Ashley pregunta Leon acerca de Ada, ¿Quién era esa mujer?: "She's like a part of me that I can't let go" (ella es como una parte de mi que no puedo dejar ir). O la historia entre Dante y Trish en Devil May Cry. Me quedo con la escena en la que ella llora pidiendo perdón por haberlo traicionado y él contesta: “Ahora eres humana, los demonios no saben llorar”.

En el mundo de los cómics esto tampoco se queda atrás, y así tenemos ejemplos como Batman y Catwoman, el héroe de negro que vive enamorado de su archienemiga (y el típico caso del amor – odio “ni contigo ni sin ti”), o el cruel futuro de Gambito y Rogue que, por sus poderes, viven sin poder “tocarse” (y más ahora que este tema pasa a ser de suma importancia), o el triángulo amoroso entre Lobezno, Cíclope y la chica Fénix.Sin embargo, el que más me atrae de estos amores locos de súper héroes es el de Daredevil y Elektra (además que pensando en ellos me lancé a escribir esta serie de pavadas), ya que representan (además de la similitud con Batman en eso del héroe enamorado de su enemiga) el típico caso del chico “bueno” (siempre entre comillas porque este adjetivo es siempre relativo) que por amor saca lo mejor de la chica “mala” (el hombre es eternamente plomizo); el personaje cristiano que representa la virtud ante una mujer que por lo ocurrido en su pasado renuncia al amor y ha perdido completamente la fe (y estas historias son mis favoritas porque se convierten en una bomba de tiempo donde la virtud del primero empieza a oscilar cada vez más seguido); la imagen seleccionada para ellos sería la del Diablo (el mismo Matt Murdock) abrazando la cruz al tratar de detener la poca fe que le va quedando.


“... Para amar, para amar, debes tratar de poco entregar… tu identidad debes falsear… debes evitar soñar, debes olvidar soñar”
-Para Amar; Los Prisioneros*


P.S. ¿Y Saori y Seiya? ¿Y los sentimientos de Jabu el Unicornio? (¡Diantres! No encuentro esa imagen donde sale Athena montada en Jabu haciéndole el caballito)